Por Mateo Morrison
Donald Ulester Juana Henderson conocido por todos como Linda fue el rey del Desfile Nacional de Carnaval correspondiente al 2006, como un reconocimiento a la cabeza visible de una manifestación cultural que la UNESCO ha reconocido como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.
La Secretaría de Estado de Cultura a través del Museo del Hombre Dominicano y la Embajada Dominicana ante la UNESCO, sumaron sus esfuerzos para que una manifestación cultural marginada en el Caribe se constituya en un ejemplo de creatividad que surge de las entrañas mismas del Caribe.
Continuador de Teófilo Chilverston, Primo el guloya, nació hace 74 años en Miramar, San Pedro de Macorís.
¿Qué ha pasado en el mundo para que estas expresiones marginadas en diversos países del mundo, ahora sean valoradas como tales?
La concepción de globalización descendente y ascendente, me parece acertada y podría responder a un aspecto de mi interrogante. La globalización descendente o desde arriba es monopólica y monocorde. La ascendente es una globalización democrática, que parte de las culturas locales y que con acciones investigativas y gerenciales adecuadas posiciona a éstas para dialogar con el mundo. Este último modelo parece orientar las políticas de la UNESCO en lo referente a la selección de los patrimonios tangibles e intangibles de la humanidad.
El historiador Orlando Inoa en su libro Los Cocolos en la sociedad dominicana explica las razones que motivaron la llegada de inmigrantes braceros y la autorización dada por el gobierno de Cesáreo Guillermo que fue ampliada en 1879.
La expansión de la industria azucarera creó las condiciones. William L. Bass inició en el 1893 por iniciativa propia un programa de reclutamiento de braceros, desde Puerto Rico, que fue imitado por otros empresarios.
Las características de respeto a la autoridad y niveles de disciplina provenientes de su condición de súbditos ingleses, generó en los empresarios del azúcar una preferencia por los obreros y técnicos provenientes de las islas del caribe inglés y éste, es en realidad el inicio de una presencia que crea una nueva expresión artística, la cual enriquece significativamente nuestra identidad cultural.
Hoy emerge como un iceberg la figura de Linda que es sólo parte de la gran riqueza cultural que se ha ido cociendo en el horno diverso de la Dominicanidad.
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